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La actualidad me ataca y el humor me rescata

Revisión de la Navidad

La Navidad es una celebración obsoleta y gazmoña que requiere una adaptación urgente a los tiempos actuales. A mayor gloria de lo políticamente correcto, es imprescindible cambiar los usos y costumbres para que la Navidad pierda su retrógrado carácter religioso y se convierta en un marco de paz y convivencia democrático que ayude a superar los conflictos.

Es urgente instaurar una Navidad más acorde a la realidad social, en la que habría que sustituir  a los Reyes Magos por los Presidentes de Repúblicas de Oriente. De igual modo, el simbolismo del Nacimiento es intolerable en una sociedad tolerante. La derecha se ha ocupado durante siglos de ocultar una verdad histórica: El compañero José y la compañera María fueron desahuciados. Resulta imprescindible una revisión histórica en este sentido. Y sería recomendable también que, en lugar de dar a luz un varón, María pariera mellizos, niño y niña, con arreglo a la cuota de paridad establecida por las políticas de igualdad de género.

Asimismo, los oficios que se representan en los nacimientos deberían ajustarse a la nomenclatura correcta para evitar términos machistas y contrarios a los derechos de los trabajadores, como lavandera o pastorcillo. En su lugar, habría que hablar de “operaria de mantenimiento textil mediante procesos de eliminación de residuos a través de técnicas respetuosas con el medioambiente”, en el primer caso, o de “técnico cualificado para la cría sostenible de ganado ovino”, en el segundo.

Como culminación del proceso de transformación de la Navidad en armonía con el hecho diferencial de los pueblos, sería positivo que cada comunidad autónoma regulase su propia fecha de celebración de la Navidad.

Y para dejar patente mi convicción, este año no les deseo Feliz Navidad. En su lugar, les transmito mi solidaridad. Es mucho más progresista.

OBAMA TE ESCUCHA

obama escucha001Intolerable. ¡Los servicios de espionaje de EEUU se dedican a espiar! Nos acabamos de enterar. Afortunadamente, el actual inquilino de la Casa Blanca es demócrata. Si hubiera sido republicano, Madrid se habría plagado de manifestaciones del ala zurda contra el imperialismo yanqui.

Rajoy está tranquilo. “Aunque me hayan escuchado, seguirán sin saber lo que pienso”, reflexiona. Lo que tiene mérito es lo del agente al que le tocó escuchar las conversaciones de Zapatero. Solidaridad con ese pobre hombre, al que imagino ingresado en algún psiquiátrico intentando recuperarse del trauma.

A nadie debería extrañarle la escucha masiva, que para Montoro sería escucha más IVA. Históricamente, el Gobierno americano divide a los seres humanos en dos tipos: los norteamericanos y el resto. Los primeros son clasificados como sospechosos. Los segundos, como muy sospechosos. El resultado de tal recelo es un programa informático por el que las comunicaciones son controladas por la Agencia de Seguridad Norteamericana. Tanto tiempo creyendo los españoles que los EEUU no nos escuchaban y resulta que lo estaban haciendo continuamente. Deberíamos estar orgullosos de formar parte del selecto club de los espiados. Ya le gustaría entrar en ese grupo a Artur Mas, quejoso porque nadie le escucha.

Espiar a un socio es sucio. Pero el único modo de saber si tu cónyuge te engaña es espiarlo. La única diferencia entre Obama y mi portera está en la tecnología. Y me temo que entre Obama y sus aliados, también.

VÍCTIMAS DE LA JUSTICIA

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Qué duro debe de ser saberse víctima del terrorismo y sentirse víctima de la Justicia. La repugnante tipeja no se pudrirá en la cárcel, como prometió Felipe González, que nada hizo para que así fuera. Lo de Estrasburgo es vomitivo, pero lo nuestro también. Son aquellos legisladores los que no reformaron el Código Penal a tiempo para que asesinos, violadores y demás basura pagaran rigurosamente sus crímenes. De aquella inacción, la indignación por esta indigna acción.

Peor aún fue la negociación del nefando Zapatero, para quien un atentado era un accidente. Fue él quien elevó a Estrasburgo a su secretario de Estado de Justicia, el tal López Guerra, que jamás escondió su ánimo de promover la salida de prisión de la pútrida cúpula etarra.

Mientras se han liberado los criminales más sanguinarios, la banda ha cambiado el zulo por el escaño. Así, han acumulado el mayor poder político y financiero de toda su nauseabunda historia. Y aún hay que soportar que algunos se alegren de que “al menos, ETA ya no mata”. Se empieza agradeciendo la bondad de los terroristas, que ya ni siquiera disparan a dar, y se acabará exigiendo a las víctimas que pidan perdón a sus asesinos.

No sé cómo se acatan las sentencias que atacan. Se supone que la que debe ser ciega es la Justicia, no los jueces. Por eso, hoy más que nunca, hay que estar al lado de las víctimas del terrorismo y del Tribunal de Estrasburgo. El domingo 27 de octubre, en Colón. Y quien no lo haga, evidenciará su complicidad o su tibieza.

EL ENGAÑO AUTONÓMICO

Primero fue el café para todos. Luego, café y copa. Más tarde, café, copa y puro. Y ahora se dan cuenta de que no hay quien pague la cuenta. Así se resume la historia de la España de las autonomías, diecisiete caricaturas del Estado que las inspiró.

La España de las autonomías es la España del clientelismo, de la financiación irregular de los partidos, de las administraciones inútiles y costosas, del saqueo económico e histórico… Quien se empeña en mantener esa España se empeña en empeñarse hasta el cuello. El engaño autonómico presume de gastar nuestro dinero en nuestro nombre por nuestro bien, pero la realidad es que lo nuestro ya es suyo, de tanto cara tan caro.

A parte del pueblo la han convencido de las bondades de un sistema insostenible que multiplica por tres los gastos que soporta el contribuyente. Y todo ello, aderezado con el mito de la gratuidad. Sanidad y educación pública gratuita, dicen, como si no la pagáramos con impuestos.

Es absurdo sostener la autonomía de las regiones cuando cuesta mantener la autonomía del país. La pasta que reclaman las autonomías no es para invertir en su futuro sino para pagar su pasado. El público ya no puede aguantar lo público. Unos cuantos han dilapidado el dinero de todos, manejado como si no fuera de nadie, dotándonos de unas infraestructuras que no necesitábamos mediante un dinero que no teníamos.

Eso es España hoy, un coche de cinco plazas en el que viajan diecisiete y ninguno tiene para gasolina.

SIN TETAS NO HAY PARLAMENTO

Tres pares de tetas han protagonizado la primera plana esta semana. Los bustos han superado en popularidad al de Niceto Alcalá Zamora, última de las esculturas incorporadas a las dependencias del Congreso. El trío de féminas interrumpió la sesión parlamentaria de tal guisa que hasta el presidente del hemiciclo dudó si su intención era atentar o atetar. Ni lo uno ni lo otro. Las muchachas sólo querían salir en las noticias. Y lo consiguieron, porque la desnudez facilita la captación de la atención de la concurrencia. El truco es antiguo. Ellas lo saben y emplean la pechuga para escribir sus reivindicaciones descartando la pancarta en favor de la panteta.

Lo extraño del asunto es que las alborotadoras en topless forman parte de un grupo  que detesta el uso publicitario del cuerpo de la mujer. Les parece machista, sexista y denigrante la imagen de una modelo en sujetador anunciando sujetadores, pero para exigir el aborto libre justifican el pezón visible y la ubre doble. Debe de ser que los senos turgentes desafían igual la ley de la gravedad que la ley del aborto.

Es curioso que quienes procuran que el nonato jamás llegue a mamar exhiban las mamas. Y como estamos en democracia, y el buen talante sustenta la libertad de expresión, espero que se permita decir que aunque no me gustaran sus ideas ni sus métodos, me encantaron sus senos. Es lógico que cuando uno no tiene más que enseñar, enseñe las tetas. Y cuando eso sucede, al Gobierno sólo le cabe sacar pecho.

CHISMORREOS VATICANOS

Una de las frases más oídas últimamente: “este Papa, cada día me cae mejor”. Bien está, aunque la muletilla va camino de convertirse en soniquete recurrente, sitio común, consigna protocolaria, frase hueca. Era lógico que, siendo argentino, Bergoglio trajera buenos aires. Lo peor son las interpretaciones de las palabras de un Papa que no precisa intérpretes. Sorprende que sorprenda que un pontífice se dedique a predicar el Evangelio. Asombra que a algunos les asombre que el Papa crea en Dios.

Francisco dio que hablar incluso antes de ser elegido. Ya entonces comprobamos cómo los pronósticos de los vaticanistas sobre el Vaticano valen lo mismo que los de los economistas sobre la Economía. Poco. Nada. Un experto es uno que sabe tanto sobre tan poco que ni puede ser contradicho ni merece la pena contradecirle.

El rumor vence al criterio. Contra él habló el Papa recientemente. Nuevo acierto de Francisco. El chismorreo es un arma más poderosa que las pistolas. Y tan pernicioso resulta emitir un cotilleo como prestarle atención. Ambas actitudes aseguran su propagación. Minar el prestigio de alguien es matarlo en vida. Los murmuradores deberían ahogarse en su propio murmullo. Su daño es irreparable en tiempos en los que nadie se molesta en comprobar la autenticidad de un titular, el rigor de un tuit o la veracidad de un comentario de plato de taberna o de taberna de plató. Y cuando el chisme se ha difundido, no es que no lo pare ni el Papa, es que no lo detiene ni Dios.

HUSOS FRENTE A USOS

Nos van a quitar una hora, lo único que quedaba por quitarnos. En invierno, las cinco de la tarde serán las cinco de la noche. Sólo adelantábamos al resto de países vecinos en la hora y ahora ya ni eso. Dispuesto estoy a secundar una huelga de relojes que dure 24 horas. El inconveniente será saber cuándo han pasado las 24 horas, en cuyo caso la huelga se convertiría en indefinida. Espero que a la iniciativa se sume Iñaki Urdangarin, el español que más sabe de relojes, pues se reveló como un experto en darle vueltas a la corona para acercar las manillas a los cuartos.

Se habla de husos y usos. Los primeros se refieren a la normativa horaria que rige cada zona del planeta. Los segundos, a las costumbres. No creo que por mucho madrugar amanezca más temprano ni salgamos antes de la crisis. La excusa es que así se racionalizarían los horarios de trabajo de los que tienen la suerte de trabajar. Por más que me lo explican, no veo la ventaja de que en verano anochezca dos horas antes. Rehúso lo del huso por confuso. Llámenme obtuso, o iluso incluso. En España hace tiempo que desarrollamos un horario propio que nos distingue del resto del Planeta. Aquí no se establecen citas a las nueve de la mañana o a las cinco de la tarde. Por encima de los husos están los usos. Las horas que marcan nuestra jornada son la hora del cafelito, la hora del aperitivo, la hora de la comida, la hora de la siesta, la hora de la cena y la hora de acostarse. Lo demás sobra. No se usa.